¡ A S C E N S I O N !

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El tema de este trabajo es la urgencia de actuar (¡ahora mismo!) para cumplir nuestro destino colectivo

 

 

 

 

 

 

 

Maharishi Sadashiva Isham 

Editorial: Lumen
Ancho : 16 cm.
Alto: 22 cm.
I.S.B.N. 968-5830-69-X 

15,60 € 

Por fin un libro que explica claramente la antigua enseñanza de los Ishayas. Un análisis del arte de la Ascensión según los Ishayas.  

Isha = Cristo. Aya = hijo o seguidor

 


El mundo debe elevarse a un estado de perfecta paz, y hacerlo pronto; de otro modo, muchos sufrirán y morirán inútilmente. 
 
Muchos de los misterios fundamentales de la vida hallan respuesta en este texto.
 
Esto puede comprobarlo quien quiera examinar este libro con la mente abierta y un corazón inocente. 
 
Conforme despertemos a la realidad más profunda de nuestras almas maravillosas y exaltadas, cambiaremos irrevocablemente
las tendencias de la vida de todos los seres de la Tierra.
 
Es éste un conocimiento precioso, un regalo invaluable para compartir con el mundo.

 

 

Prologo

 

Perspectivas cósmicas

¿Dónde empieza uno a definir la tradición de los Ishayas? Los Ishayas son una antigua orden de monjes que afirma prove­nir directamente del Apóstol Juan, siguiendo órdenes directas de Cristo, de preservar sus enseñanzas hasta la llegada del ter­cer milenio. Ellos sostienen que las enseñanzas originales de Jesús no fueron un sistema de creencias en absoluto, sino una serie de técnicas mecánicas para transformar la vida humana en un conocimiento y percepción constante de la perfección de la divinidad dentro de cada corazón humano.

 

¿Cuál es la fuente o la meta de la vida humana? La mente, en el estado despierto, está llena de pensamientos opuestos. ¿Habremos de encontrar la perfección de la vida después de la muerte? ¿Es el cielo un lugar lejano, al que sólo vamos si vivimos una vida "buena", o es una realidad al alcance de la mano, una realidad que se puede obtener aquí y ahora, una realidad ascendente?

 

¿Qué es posible alcanzar en el presente?

¿Será posible vivir una vida ideal, una vida celestial en es­te mundo? ¿Será posible vivir cada momento de una mane­ra dirigida hacia arriba en modo ascendente, en el que cada pensamiento, palabra y obra esté lleno de éxtasis, amor y vi­da? ¿Puede la vida individual ser ideal? ¿Puede estar comple­tamente sanada del dolor de las pérdidas pasadas y creen­cias erróneas?

 

Lógicamente, es imposible sanar la vida individual si el mundo no está sanado. Nadie está aislado del resto de la humanidad; todos estamos entrelazados en un tapiz de energía y sinergia en el que las vidas y acciones de uno se reflejan en todos los demás. Si una persona sufre, todos sufren, cuando menos hasta cierto punto. Reconociendo esto, los antiguos formularon un ideal elevado, quizás mejor expresado como la plegaria boddhisattva en budismo: "No dejaré este mundo hasta que todos estén iluminados." Tal compromiso existe en estas palabras, tal amor. ¿Pero será posible?

 

¿Será posible curar al planeta? ¿Cómo se podría lograr que todos en el mundo pudieran sanar para que nuestras vidas individuales fueran ideales? ¿No es esto claramente una tarea imposible de lograr para cualquiera? Y aun así, si deseamos lo imposible, ¿estamos solos en este deseo? Muchos de los grandes individuos a lo largo de la historia han hablado de un Nuevo Mundo, una época venidera en la que todos los problemas de la vida han sido resueltos o ascendidos, en la que la humanidad entera se unirá en la búsqueda de lo más elevado y lo mejor para todos. ¿Visiones elevadas? Segura­mente, pero ¿son prácticas? ¿Se pueden alcanzar? ¿O es que nuestros líderes espirituales y visionarios hablaban sólo para inspirarnos a actuar de mejor manera?

 

¿Acaso aun tenemos otra opción? Quizás pareciera que si tuvimos una opción antes de estos tiempos modernos, quizás en civilizaciones previas, pudiéramos delegar en algunos de nosotros enfocarnos en sanar a todos a través de la religión o del misticismo o la ciencia, pero no ahora. Incluso una mira­da superficial a las circunstancias mundiales nos lleva a la conclusión inevitable de que ya no tenemos opción. Necesita­mos sanar al mundo, de otro modo nuestra vida y el mundo mismo no sobrevivirán. Nosotros como especie hemos crea­do un desequilibrio sobre la Tierra, que en el espacio de unos días u horas podría resultar en el fin de nuestra raza o el fin de nuestro mundo o ambos. ¿Tenemos alguna esperanza? ¿Tenemos aliados en este proceso de curación? ¿Funcionan las Leyes de la Naturaleza a favor de nuestra curación o de nuestra destrucción? Echemos un vistazo a la naturaleza del mundo y veamos si hay alguna esperanza.

El mundo está cambiando siempre. El universo está en un estado constante de fluidez. Puede tener períodos de mayor o menor grado de estabilidad, o áreas donde el cambio parece poco o raro, pero estas son sólo realidades temporales. Las grandes montañas son erosionadas hasta ser montículos; los océanos se apartan para convertirse en tierra seca; aun los continentes se deslizan sobre la corteza derretida de la tierra como hielo sobre una estufa caliente. Un día el mismo Sol morirá; finalmente esta galaxia se extinguirá, y sólo queda­rán memorias vacías de estrellas consumidas.

 

Los dinosaurios dominaron la tierra por muchos millones de años, más de lo que se supone que la presente raza humana ha existido, pero ¿dónde están ellos ahora? La vida es cambio.

 

Nuestro mundo está cambiando y cada vez más rápido. Hay quienes consideran esto como evidencia de que éste no es un mundo ideal, que no fue creado por la perfección o que no ha mantenido su perfección. Esta conclusión parece sóli­da como una roca. ¿Pero es así? ¿Acaso esto no está diciendo que hay una parte en el espacio o el tiempo donde la perfec­ción infinita del ascendente no existe? Si es así, el infinito no es omnipresente, o quizás exista un poder destructor casi om­nipotente que busca socavar el intento del Infinito. O quizás todo es puro azar, no hay un orden fundamental. Todo pensa­miento de armonía ascendente es un mito, creado por perso­nas con esperanza y con poco sentido común.

 

Esta clase de pensamiento niega a ambos, a la lógica y a la experiencia, como se aclarará conforme avancemos en este corto texto. Hay otra manera de ver a este mundo; hay otra manera de ver a toda la vida.

 

El cambio parece ser o bien constructivo o destructivo. Pare­ciera que hay dos grandes fuerzas que trabajan constante­mente en nuestro universo: evolución y degeneración. Pero examinándolo más a fondo, cada movimiento de degeneración tiene un propósito, pues ensancha el camino para más y ma­yor evolución. Sólo cuando el botón se destruye nace la flor, só­lo cuando el niño muere nace el adulto.

 

El trabajo combinado de estas dos fuerzas infinitamente opuestas es todopoderoso en el cosmos relativo, y es brillan­temente sabio. Algunos lo han considerado sin sentido, pero aun si sólo echamos un vistazo a la magnífica complejidad de cualquier aspecto de nuestro universo vemos que tal conclu­sión es ingenua. ¿Mil billones de galaxias, cada una con un promedio de doscientos billones de estrellas? ¿Cincuenta trillones de células en cada cuerpo humano, todas trabajando juntas en perfecta armonía? Tal sabiduría existe en la natura­leza, tal brillantez. Ciertamente las leyes naturales parecen ser todopoderosas y todo-inteligentes desde nuestra perspec­tiva humana, ¿no es así?

 

Entonces, si hay fuerzas omnipotentes y omniscientes tra­bajando en el universo, ¿por qué a menudo manipulan nues­tras vidas de una manera tan destructiva? ¿Acaso no nos he­mos sentido aplastados por pesos opresores que están más allá de nuestra capacidad de controlar? ¿Quién de nosotros no ha pensado alguna vez que nuestras vidas tienen la mis­ma importancia, para los grandes poderes de la naturaleza, que tienen los insectos en nuestro parabrisas? Parece como si las fuerzas universales no se ocuparan por las pequeñas vi­das humanas de este planeta, ¿no es así?

 

La apariencia es un mago maravilloso, un extraordinario impostor, capaz de convencer a nuestros corazones y mentes de las mentiras más extrañas. ¿Cuántas veces escogemos nuestra ropa, casas, trabajos, por las normas de conducta más superficiales? Y también nuestras parejas y amigos. ¿Es ma­lo esto? No necesariamente. Da lo mismo comprometer la in­tegridad si no hay un criterio absoluto. Si nunca hemos visto el sol, escoger cuál estrella queremos que nos guíe no es tan importante. Esto no quiere decir que no creamos que sea im­portante y luchemos con toda nuestra fuerza para defender la supremacía de la estrella elegida individualmente. Podría­mos defender a capa y espada la importancia de Sirio, la más brillante; podríamos decir que aquel que se rehuse a seguir el consejo seguro de Polaris, la más estable, está condenado al infierno y a la tortura infinita; podríamos crear filosofías en­teras sobre el consejo ofrecido por la constelación más glo­riosa, Orión, ¿pero qué les pasa a nuestras creencias y fi­losofías basadas en la luz de las estrellas cuando sale el sol? Lo que queremos decir es que si intentamos aplicar las normas de percepción sensorial, en un intento por entender nuestra posición y papel en el universo, no cabe duda de que nunca aprenderíamos nada de mayor importancia. El princi­pal propósito de nuestro crecimiento interior es cómo alinear nuestro entendimiento con las fuerzas cósmicas y universa­les, en vez de con el mundo material denso que reportan nuestros sentidos.

 

La inteligencia cósmica es el nombre que le damos a la fuerza que empuja a nuestras vidas individuales y nuestro mundo hacia la perfección. Es el origen de la armonía entre las leyes naturales opuestas, y es la causa de que toda vida progrese, sin tomar en cuenta las apariencias en la superficie. Según los Ishayas, la única responsabilidad que tenemos aquí en la Tierra es asegurarnos de no trabajar en contra de la inte­ligencia cósmica, ya sea consciente o inconscientemente.

 

La evolución en la Tierra está acelerándose a pasos agi­gantados. El ritmo vibratorio de nuestro mundo se está ele­vando de una manera tan rápida, que existe el peligro de que muchos no logren hacer esta transición. Es nuestra obliga­ción hacer todo lo que podamos para ayudar a cuantos sea posible, para llevar a cabo con éxito este cambio global de conciencia. Esto no debe ser considerado una carga; es un movimiento alegre ascendente hacia la luz; cada paso hacia delante en este camino no es solamente una gran fortuna pa­ra cada individuo, sino un gran cambio hacia delante en la vi­da de los billones de habitantes de este mundo.

Nos queda muy poco tiempo, una o dos décadas para la ma­yoría de nosotros, antes de que la transición se lleve a cabo a plenitud. Ha llegado la hora para que todos los que trabajan por la paz, para que todos los que deseen ser o ya hayan llega­do a la iluminación, para que todos los que poseen buena vo­luntad hacia la humanidad, todos los líderes del mundo aban­donen sus pequeñas diferencias y se unan a una sola voz de entendimiento y alabanza a la fuente de todo lo que es. El principio a seguir es simple: si sembramos división, anuncia­mos destrucción, buscamos o descubrimos lo malo de este mundo (¡aun si lo buscamos con el propósito de eliminarlo!), entonces somos parte del problema, no de la solución.

 

Puede parecer posible que por un poco más de tiempo po­damos oponernos a la gran transformación, que se des­envuelve rápidamente en el mundo. Pero esto es simplemen­te apariencia. Y aun esa apariencia tiene que cambiar. Aquellos que deseen oponerse a la inteligencia cósmica pron­to -muy pronto- no se encontrarán sobre la faz de la Tierra. Todo el mundo, consciente o inconsciente, actuará en perfec­ta armonía con la mente universal. Aquellos que se opongan, o bien cambian o simplemente dejarán de existir aquí. Ese es nuestro futuro. Y la buena nueva es que la realización interior de cualquiera ayuda a cambiar el destino de todos los demás.

 

Algunos de nosotros ya hemos recordado que somos seres multidimensionales. Nosotros, viviendo sobre la Tierra, esta­mos abiertos a la mente universal. La voz del universo habla a través de nosotros. El deseo de servir a nuestros compañe­ros de peregrinaje es el subproducto natural de nuestra ilu­minación: nuestra misión perpetua es ayudar a todos a des­cubrir la mente universal dentro de nosotros. Pero las palabras son limitadas, instrumentos finitos; nuestro propio tema es lo Ilimitado, lo Infinito, un tema que va más allá de la habilidad de lo que el lenguaje puede describir o comuni­car. Escribiendo o leyendo o escuchando conferencias no se expande la conciencia; esto sólo sucede a través de la experiencia personal directa. De aquí que este libro sea corto. Pe­ro la invitación es larga.

 

Seguridad, paz, alegría, salud y amor esperan a aquellos que aprenden las técnicas de Ascensión Ishaya.

 

Quizás ya hayas reconocido en tu corazón que esta invita­ción es para ti. Pero tal vez necesites un poco más de tiempo, o quizás más intercambio de energía o conocimiento entre nosotros, antes de que tu mente consciente entienda la elec­ción de tu corazón. Este libro corto es para ti; está diseñado para ayudar a tu mente racional a aprender lo que tu corazón ya sabe. Toma lo que necesites de este almacén, bebe tan pro­fundamente como quieras de esta fuente, y entonces, si no nos encontramos nuevamente, ve por tu propio camino con la bendición de este conocimiento en tu corazón.

 

El tema de este trabajo es esta urgencia de acción-ahora pa­ra cumplir nuestro destino colectivo. El mundo debe elevarse al estado de todo tiempo en paz, y pronto; de otro modo, mu­chos sufrirán y morirán inútilmente. Muchos de los miste­rios fundamentales de la vida están contestados dentro de es­te texto; esto es cierto para cualquiera que quiera examinar este libro con mente abierta y un corazón inocente. Confor­me ellos despierten a la realidad más profunda de sus almas maravillosas y exaltadas, cambiarán irrevocablemente las tendencias de la vida para todos los seres sobre la Tierra.

 

Éste es un conocimiento precioso, un regalo inapreciable para compartir con el mundo.

Nosotros estamos tratando de comunicarnos contigo con un propósito específico. Hay muchos que entraron aquí para estar con nosotros; si tú te encuentras entre ellos, éste es el momento para avanzar y empezar a movernos juntos hacia nuestra meta común para beneficio de todos.

Tómate el tiempo para buscar a los Ishayas y aprende por ti mismo las técnicas mecánicas para transformar la vida. No se requiere creencia; lo que es necesario es que tengas la mente y el corazón abiertos, y estés dispuesto a darle una oportunidad a estas técnicas. Si haces esta cosa tan sencilla, te prometo que tu vida se desenvolverá y florecerá de manera que jamás has soñado posible. No habrá más compromisos en ti, ni vivirás más una vida parcial o a medias, sino sólo una vi­da de libertad, de amor y gozo, expandida en la perfección de conciencia totalmente iluminada.

 

Maharishi Sadashiva Isham -MSI-