Manual Instrucción Cósmica

La clave se llamaba GALLAZIA -2-

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La propia Doña Inocencia de los Ríos, me comenta que conoce a una familia de origen burgalés que responde al monumental apellido de GALATAS. Un dato que me deja absolutamente perplejo, conocedor como soy de cuanto se esconde tras ese gentilicio MONUMENTAL, ostentado nada más y nada menos que por el Pueblo más antiguo del Planeta…


 

Por Jorge Mª Ribero-Meneses. Extracto de su Introito nº218

Léase, por los PADRES DE LA HUMANIDAD… Y con ello retomo el fascinante asunto que dejamos interrumpido en el Introito precedente, al hilo del verdadero nombre de España, GALLAZIA, vigente aún en dos de sus regiones atlánticas: GALICIA y Portu-GALIA =  Portu-GAL. Amén de en otra más, insospechada, que os desvelaré en el Introito 219 que recibiréis mañana o pasado mañana, porque ya lo tengo escrito en buena medida. (De esta forma, os compensaré por el retraso que ha sufrido éste).

Los descendientes directos de los primeros HOMO SAPIENS, poblaban el territorio de las actuales provincias de ASTURIAS, GALICIA, CANTABRIA, BIZKAYA, BURGOS, ÁLABA y norte de PALENCIA. Todos estos Pueblos kantábricos (a los que Estrabón reconoce una virtual identidad racial y de costumbres), se vieron distanciados, ya modernamente, fruto de las guerras contra Roma y, más tarde, del nacimiento de los distintos reinos y señoríos medievales nacidos de la zizaña sembrada por el propio Imperio Romano.

Los pueblos que moraban en las regiones citadas y a los que hoy, ayer y siempre se ha conocido como las gentes del NORTE, eran perfectamente conscientes de su condición de Pueblo más viejo de la Tierra aunque, lamentablemente, ese legítimo orgullo de Primogenitura Histórica habría de resultar fatal para su propia supervivencia. Que es así como de aquellos viejísimos Bizkaínos, Gallaicos, Astur-Baskos o Basko-Kántabros apenas pervive hoy otra cosa que el recuerdo, porque Roma, harta de su ferocidad y de su irrenunciable anhelo de LIBERTAD, puso todo su celo en masacrarles, procurando desterrar y dispersar a los escasos supervivientes…

Nuestros Antepasados del NORTE de España eran hombres sumamente inteligentes, honestos, emprendedores, generosos y valientes que lucían luengas barbas y cabelleras de color rubio y pelirrojo y que, además, tenían narices corvas y una elevada estatura rubricada con una ligera chepa. Su piel era acentuadamente blanca y los ojos mayoritariamente verdosos y azules. En una palabra, los rasgos de muchos de los habitantes actuales de las regiones más septentrionales de Europa. Por eso acostumbro a decir que aquel que quiera saber cómo eran nuestros Ancestros kantábricos, deberá dirigir sus pasos hacia Irlanda, Eskocia, Austria, Suiza, Suecia, Noruega, Dinamarca o Islandia. Porque es en esos países en donde están sus más directos descendientes (y con los que, entre paréntesis, yo más me identifico personalmente…).

Las primeras DIÁSPORAS de la Humanidad…

Diego de Valera, en su Chrónica de España escrita durante el reinado de Isabel la Católica, nos ha legado una valiosa información sobre la localización exacta del primer lugar poblado de la Península Hibérica:

E fue la primera puebla que hicieron los españoles Montes de OCA. E fueron estas gentes llamadas Centúbales y después poblaron las riberas de Ebro y llamaron a la tierra Celtiberia, y más tarde la llamaron Carpentana.

El primer poblamiento de España se fragua en tierras kantábricas, en una región que ha respondido, entre otros, a los nombres de GALLAZIA, Asturias, Bizkaya y Celtiberia. Por aquellos valles, costas y montañas vivió y evolucionó la primera Humanidad, deliberadamente confinada en un limitado espacio geográfico que jamás se avino a abandonar de buen grado. Sólo en épocas ya modernas y como consecuencia, por una parte del desencadenamiento de la última glaciación y, por otra, del incremento desmesurado de la población, iban a producirse las primeras diásporas protagonizadas por la Humanidad inteligente.

Un autor clásico tan riguroso y acreditado como Plutarco, nos ha legado algunas noticias preciosas sobre la antigua GALLAZIA, una región a la que unos han identificado con la Galazia asiática, otros con la Galitzia eslava y otros con la Gallia francesa. Por supuesto que a nadie se le ha ocurrido relacionar lo que sigue con GALICIA y, mucho menos aún, con el precedente de ésta en el Kantábrico Central y Oriental: aquella GALLAZIA de la que os hablaba en mi último Introito. Pues bien, esto es lo que escribe Plutarco en su obra Camila, transcribiendo a un historiador anónimo (¿ibérico?) de hace cerca de tres mil años:

Los GÁLATAS de la Céltica, no encontrando medios suficientes de vida en los reducidos límites de su país, decidieron emigrar en busca de una nueva patria de acogida. Eran varias decenas de miles de hombres jóvenes y emprendedores a los que acompañaban sus mujeres e hijos. Se dividieron en dos grupos: el primero transpuso el Monte RIBAIA  y llegó hasta la costa norte del Occéano, asentándose en el Finisterre de Europa, en tanto que el segundo se estableció entre los Montes Pirineos y los Alpes.

En hablando de IMBECILIDAD, os hago notar que NI UN SOLO HISTORIADOR DE ESTE SIGLO O DE LOS PRECEDENTES ha sido capaz de comprender que esta preciosa y minuciosa información que nos legara Plutarco, viene a documentar que los primeros CELTAS eran originarios del NORTE DE ESPAÑA y no de Alemania o del entorno de los Alpes como siempre se ha dado por sentado, siguiendo el interesado dictado de los historiadores germanos… Bien, pues si los Historiadores son tan rematadamente CORTOS, ¿qué podemos esperar de quienes lo único que saben de la Historia son milongas tales como las de Adán y Eva, el Paso del Mar Rojo, el Arca de Noé o el Portal de Belén…?

O sea que a tenor de lo documentado por Plutarco, sabemos que los GÁLLATAS, también conocidos como KÁLATAS = Keltas = Keltíberos (o Celtíberos) decidieron abandonar sus lares de los valles altos del río HEBRO y buscar nuevas tierras de acogida allende la Cordillera Kantábrica o ARRIBALLA y su prolongación oriental, conocida hoy con el nombre de PIRINEOS que ha heredado del resto  de la Cordillera que recorre, en su integridad, el NORTE DE ESPAÑA. Todo ello induce a pensar que esa emigración pudo haber sido provocada por el desencadenamiento de la última Glaciación. Porque de otro modo no se explica que un pueblo tan viejo decidiera abandonar súbitamente su patria ancestral, privado de repente de unos medios de subsistencia de los que no había carecido hasta entonces. Todo hace suponer, pues, que esa marcha inopinada debió ser originada ora por los fríos glaciales que de tal modo se cebaron con la Cordillera Kantábrica y, por ende, con los valles de la cabecera del río Hebro, ora por las sequías pertinaces que acompañaron y siguieron al último período glacial.

Lo que sí está meridianamente claro, en cualquier caso, es que la diáspora de los GÁLLATAS se produjo desde el sur de la Cordillera Kantábrica hasta el norte de la misma, siendo uno de sus destinos las suaves montañas y planicies del Finisterre de Europa, localizado hasta hace menos de dos mil años a orillas del Kantábrico.

Los IGLETAS en escena…

De la segunda partida de los GÁLLATAS no se dice que transpusieran el monte RIBAIA, lo que quiere decir que siguieron el curso del HEBRO hasta avistar los PIRINEOS, cruzando esta cordillera por alguno de sus pasos más accesibles y extendiéndose por las tierras del sur y del sureste del país al que, con toda coherencia, bautizaron como GALLIA. En este sentido, estoy firmemente convencido de que fue esta emigración de los GALLAZES o GÁLLATAS la que determinó el poblamiento de todo ese cúmulo de grutas del Sur de Francia que aparecen decoradas con pinturas rupestres similares a las del Norte de España y que se prolongan hasta la mismísima Marsella. Lo que confirmaría que esta diáspora se desarrolló en el transcurso del último período glacial y, por ende, en pleno Paleolítico Superior... Una conclusión, ésta, que amén de mortificar profundamente a aquellos Franceses que intentan convencerse de que sus pinturas rupestres sirvieron de modelo para las kantábricas, escandalizará a quienes son lo bastante ignorantes como para creer que la Humanidad del Paleolítico no poseía ni nombres geográficos, ni gentilicios ya plenamente configurados y consagrados, como éstos que hoy centran nuestra atención…

¿Qué mejor prueba queremos de que los primeros GÁLLATAS y, por ende, los antepasados de todos los GALOS fueron los pueblos de orillas del KANTÁBRICO que el hecho de que las más viejas fuentes históricas documenten a los Pueblos IGLETAS entre los primeros pobladores de esas Costas y de toda la Península Hibérica? Bien, pues si partimos de la base de que en todos los nombres antiguos se alternaban consonantes y vocales, siendo la letra A la más antigua de éstas, no nos resultará nada difícil llegar a la conclusión de que IGLETAS es una contracción o síncopa de IGALLATAS o IGALLETAS…

Y para acabar de hacer bueno cuanto antecede, resulta que está igualmente documentado que IGLETAS ha sido uno de los más viejos nombres del río HEBRO…

Primera mención histórica a los HOMÍNIDOS…

Confirmando el rigor de este precioso texto de Plutarco, referido a aquellos antiquísimos GÁLLATAS a los que todos los autores antiguos reconocen como PADRES de todos los pueblos de la Tierra, un antiguo historiador español nos ha transmitido una información que viene a completar y a refrendar la aportada por Plutarco. Y me refiero a un texto que, claramente extrapolado, introduce Florián de Ocampo, cronista regio en el siglo XVI, en su inapreciable Crónica General de España. Un texto que, como vamos a poder comprobar, nos está describiendo un mundo que no tiene nada que ver con los estadios históricos conocidos. Un mundo infinitamente más antiguo en el que, sin embargo, los pueblos Keltíberos ya hacían ostentación de este gentilicio, sinónimo de Gállatas:

Los Celtíberos españoles habían multiplicado tanto su generación que ya la provincia donde residían estaba llena de pueblos y de repúblicas ordenadas en mediano concierto. Destas sobraba por la tierra mucho número de mancebos, hombres y mujeres, dispuestos para toda cosa. Los cuales así porque su provincia no bastaba para mantener ni dar haziendas a tanta gente, como por ser ellos inclinados a mover algún hecho notable, señalaron entre sí capitanes y cabezas con que salieron en grandes compañas a buscar nuevas tierras donde cupiesen (...). Toda su jornada fue contra las partes occidentales de España, penetrando por dentro della la cual a la sazón era muy cerrada de montes sin labor casi ni granjería si no fuese de ganado solamente; y puesto que en algunas partes de la tal espesura hallasen poblaciones, eran pocas y mal concertadas y parecía dellas y del atavío de su gente, faltarles vezindad y participación de personas humanas (...) y con éstos quedaban asperísimos en todas sus obras y de muy dura conversación. Así que los Celtíberos españoles pudieron caminar libremente por donde les plugo y dejaron hechas poblaciones con figura de ciudad, basteciéndolas de su misma gente. A tales pueblos, aunque fueron pocos, pusieron nombres semejantes a los de los otros lugares que dejaban en la Celtiberia más antigua de donde primero salieron.

Lo que Ocampo relata en ese pasaje de su Crónica no es otra cosa que el encuentro que se produjo entre hombres y homínidos, en el momento en que los primeros emprendieron su primera gran migración allende las tierras de la Keltiberia materna. En este sentido, estas palabras de Ocampo constituyen la única noticia histórica que ha llegado hasta nosotros del encuentro entre los pobladores racionales del Mundo Primigenio y los neanderthales que hasta hace alrededor de 40.000 años se enseñorearon del continente euroasiático.

La enorme trascendencia histórica de este texto se comenta por sí sola. Porque si los Keltíberos pudieron caminar libremente por donde les plugo, fue precisamente porque las regiones por las que avanzaron se hallaban huérfanas de la presencia humana. Léase, de la presencia de la Humanidad inteligente o sapiens. Por eso especifica que sólo se toparon con gentes a las que faltaba vezindad y participación de personas humanas, siendo además de muy dura conversación. Es decir, con HOMÍNIDOS. O, para ser más precisos, con neanderthales como aquellos que en tan gran número parecen haber poblado las montañas asturianas, a juzgar por los hallazgos efectuados en la cueva de El Sidrón, en Piloña, a la que ya me he referido, por su enorme trascendencia, en varios de mis Introitos…

Es obvio que esos Neanderthales que fueron saliéndoles al paso a nuestros ancestros directos, no debieron suponer un obstáculo apreciable para ellos. Aunque Ocampo no lo menciona, es fácil deducir por el contexto que aquellos homínidos debieron doblegarse sin dificultad ante la superior inteligencia de sus invasores y la ventaja indiscutible que debía proporcionarles la sofisticación de su tecnología bélica... Tampoco resulta difícil presumir que de esa rendición sin condiciones de los neanderthales habría de seguirse su explotación como esclavos. Como es fácil deducir, igualmente, que una modalidad de esa explotación (el amancebamiento con las hembras de los Neanderthales…) iba a ser la responsable de la masiva hibridación entre las dos especies, defendida en solitario por mí desde hace dos décadas y admitida hoy, al fin, por todos los Antropólogos, que remisos a rendirse a mis argumentos, fundados en el más elemental sentido común, no han tenido más remedio que someterse al implacable veredicto de los resultados de los estudios del ADN de Humanos y de Neanderthales.

El mestizaje que nos hizo Chorizos e IMBÉCILES…

El cruzamiento o hibridación entre HOMBRES y HOMÍNIDOS ha sido una de las mayores CATÁSTROFES que ha conocido la Historia de la Humanidad, pues ese cruce o hibridación ha sido el responsable de que la Humanidad Racional, víctima de una pavorosa regresión intelectual y cultural, sea desde entonces más NEANDERTHAL que SAPIENS… Léase, más ESTÚPIDA que Inteligente.

Sí, así nos luce el pelo, con tantos MILES DE MILLONES de Neanderthales a cuestas y sin perder de vista que TODOS Y CADA UNO DE NOSOTROS, sin excepción ninguna, pechamos con un porcentaje mayor o menor de neanderthalismo… O lo que es lo mismo, de IDIOTEZ. (¡Dios, qué CRUZ!) Y todo porque nuestros Antepasados masculinos, desdeñados y marginados por las FÉMINAS en aquella sociedad rabiosamente MATRIARCAL, tuvieron el buen criterio estético de empezar a cepillarse a las hembras de los Neanderthales, en vez de seguir pasándose por la piedra a todas las cabras, vacas, ovejas, asnillas y yeguas que se les ponían por delante, y con las que copulaban sistemáticamente, como último recurso ante el olímpico desdén de las Mujeres que, siempre tan selectas y tan especiales, ora se satisfacían sexualmente entre ellas, ora rivalizaban entre sí para merecer la atención y los favores de los hombres más apuestos, más inteligentes y más dotados. Lo que obligaba al resto de la población masculina a refugiarse en la masturbación, en la extendidísima y generalizada zoofilia y, también, en la antiquísima práctica de la homosexualidad, que hoy vuelve también por sus fueros, al igual que la zoofilia, por razones parecidas a las de antaño y, además, por la influencia demoledora del ATAVISMO. Dicho con otras palabras, Nada nuevo bajo el sol…

Los ASTURES, también llamados GRIEGOS…

Debido nuevamente a la pluma de Florián de Ocampo, poseemos otro testimonio similar al precedente y que viene a abundar en esa misma evidencia de la dispersión de los GÁLATAS o Keltíberos por el NORTE de España, en primera instancia, y por el Sur de Francia y el resto del continente europeo, con posterioridad. Ignorante de que se está refiriendo a la primera Humanidad racional, he aquí lo que escribe Ocampo en otra parte de su obra:

Como la sucesión y casta de los Celtíberos creciese continuamente y aquel espacio de tierra donde moraban no bastase para tanta multitud cuanta cada día se multiplicaba, convino dejar la comarca pequeña donde nacieron y pasar los Montes Idubedas contra las partes occidentales, para buscar nueva región que poblasen y donde cupiesen.

Un testimonio no menos trascendental que los precedentes y que remacha, todavía más, la evidencia del poblamiento de España y de Europa desde las tierras kantábricas en las que la primera Humanidad permaneciera voluntariamente confinada hasta épocas muy próximas a nosotros.

Por si todo cuanto antecede no bastase, aún contamos con el testimonio de un nuevo historiador español, Salazar de Mendoza, que al facilitarnos los datos que siguen, está proporcionándonos la prueba documental que nos faltaba respecto a la identidad de GÁLLATAS y Keltíberos:

GALICIA fue poblada por los GALO-GREGOS o ASTIRIOS, compañeros de los Celtíberos que también fundaron Asturias. Por lo cual fue llamada GALICIA toda la tierra que hay desde el nacimiento de Duero y toda su corriente hasta el mar Septentrional, incluyendo los Montes Idubedas, Balbanera, Rioja, Montes de Oca y Birbiesca.

Habéis leído bien: ¡GRIEGOS! Sí, los mismos ASTURES o GRIEGOS que denominaron Mar GRIEGO al Kantábrico, tal como puede leerse en un antiguo Mapa italiano del siglo XVII que se conserva en el Museo de Gernika… Y también los mismos GRIEGOS que más tarde poblaron la Península Balkánica, denominando GRECIA a uno de sus países… Y de ahí el que los antiguos GRIEGOS tuvieran perfectamente claro que tanto sus Dioses como ellos procedían del OCCIDENTE DE EUROPA…

Esos GALOS = ASTURES = Keltíberos = GRIEGOS a los que se refiere Salazar de Mendoza son, pues, aquella primera partida de los GÁLLATAS que superó la Cordillera Kantábrica y se derramó por toda la costa de este mar, llegando hasta el nuevo y definitivo Finisterre de GALICIA y extendiéndose, más tarde, a todo lo largo y ancho de Portu-GALIA (Portugal), hasta ir a desembocar en Anda-GALLUZÍA o Anda-Luzía… Un itinerario que conocemos y podemos documentar merced a otro historiador: en este caso a un historiador latino. A Plinio...:

Los CÉLTICOS de la Bética, venidos de la Lusitania, son oriundos de los Celtíberos. Lo que se manifiesta en los ritos religiosos, la lengua y los nombres de sus ciudades.

Y es obvio y manifiesto que el paso siguiente dado por estos GÁLLATAS = Keltíberos fue el de afrontar el poblamiento del Norte de África… Como demuestra el hecho de que haya sido GALLAS uno de los gentilicios adoptados por los pueblos Massai Mara de la Abisinia africana, torpemente identificada por los Griegos con la primera y occidental ETHIOPÍA, a la sazón y junto con LIBIA, dos de los remotísimos nombres del NORTE DE ESPAÑA…

Los ASTURKONES que dieron nombre a TURKÍA…

Todo cuanto antecede tiene que ver con aquella primera partida de GÁLLATAS que se extendieron por el litoral KANTÁBRICO. Por lo que respecta a sus hermanos, aquellos que siguiendo el curso del Hebro llegaron hasta Nabarra, Aragón y Catalunya, extendiéndose por el sur de Francia hasta los Alpes, sus pasos siguientes habrían de llevarles hasta Alemania, Italia, Grecia y ASIA MENOR. Pues fueron ellos quienes dieron nombre, en esta última, a países de nueva planta aunque de viejo nombre tales como IBERIA, GALAZIA, ARMENIA, FRIGIA, LYDIA (de LYBIA) o LICIA (de GA-LIZIA)… O como ANATOLIA, que calca el nombre de la cumbre principal de los Pirineos, el ANETO… O TURKÍA, que al igual que la ASTRAKÁN asiática, se denominó originariamente ASTORKÍA, siendo numerosas las Torkías de la Toponimia del entorno ASTURIANO de los Picos de Europa… A los fuertes y menudos caballos de los antiguos ASTURES o ASTURKONES (que dieron nombre a ASTORIKA = ASTORGA…), les conocemos todavía con ese nombre: caballos asturkones…

Por eso el historiador heleno Heródoto, cerrando el círculo que he trazado en el desarrollo de este Introito, vuelve a hablarnos de los ASTYRZES o ASTURES, bajo uno de sus apelativos posteriores, el de TYRSANES…

Los TYRSANES o Krestones se vieron obligados a abandonar Lydia por causa de una sequía y de una hambruna generalizada.

O Velleius Paterculus, que abunda en la misma información en su Historia Romana, bebiendo sin duda en fuentes distintas:

Lidio y Tyrreno, hermanos que compartían el trono de Lydia, se vieron obligados a abandonar su patria con una multitud, por causa de la sequía y del hambre.

Donde los escritores grecolatinos leyeron o quisieron leer LYDIA, se había escrito anteriormente LYBIA. La LIBIA occidental del NORTE DE ESPAÑA en la que moraban los KRESTONES (también llamados KRETENSES y KRISTIANOS...) y a los que también se conociera con los gentilicios de Tyrrenos y de Tyrsanes. En ambos casos por aféresis de ASTYRRENOS y de ASTYRSANES… En una palabra, los Pueblos ASTURES = ASTURKONES = ASTYRIOS campando por sus respetos por todo el entorno del Mediterráneo, hasta extremos que no podéis imaginar… Y algún día lanzaré un bombazo a este respecto, que dejará atónitos y ANONADADOS a todos los Catalanes…

¿Cómo iban a ser asiáticos o africanos todos esos TYRSANES o Krestones a los que se refieren Heródoto y Paterculus, cuando vamos a volver a encontrarnos a los primeros nada más y nada menos que entre los primeros pobladores de España…? Lo documenta el Cronicón Alexandrino:

Los Hispanos, TYRANIOS o TYRTENOS, a los que también llamaron TARRACONES, engendraron a cinco naciones o gentes: 1. Lusitanos  -  2. Béticos  -  3. Austrigones  -  4. Vascones y 5. CALLAICOS, a los que también llamaron Appates (por ASPATES, léase Occidentales).

¿Quiénes fueron estos Hispanos = Tyrannos = Tyrtenos = Tarracones? Pues esos mismos Tyrrenos = Tyrsanes de los que Heródoto y Velleius nos decían que se vieron obligados a abandonar su patria por causa del hambre. ¡Qué casualidad! La misma razón aducida por Plutarco, por Salazar de Mendoza o por Florián de Ocampo en los documentos que hemos conocido anteriormente… Y digo casualidad por decir algo, ya que unos y otros, aunque utilicen nombres distintos, se están refiriendo a un mismo pueblo y a unos hechos idénticos. Porque esos Tyrannios = Tyrrenos = Tyrsanes = Tyrtenos no son otros que aquellos a los que los Griegos popularizaron con el nombre de TITANES, reconociéndolos como los primeros pobladores de la Tierra y advirtiéndonos de que otro de sus principales gentilicios había sido el de... ¡GÁLLATAS!

¡Omnipresentes GÁLLATAS, antepasados de los Españoles y del conjunto de la HUMANIDAD inteligente o SAPIENS…!

He escrito y seguiré escribiendo un abultado número de libros sobre estos asuntos, pero bastan estos Introitos 217 y 218 (más el 219 que recibiréis de forma inmediata) para probar que la Humanidad nació en el Norte de España y que en esta ocasión, como en tantas otras anteriores, la opinión de una sola persona (lúcida y bien documentada), puede tener mucho más fundamento que el criterio discordante de todos los millares de historiadores pasados y presentes que, al fin y a la postre, se han limitado a repetir TODOS lo mismo desde hace MILENIOS y, por supuesto, ¡sin verificarlo…!