Manual Instrucción Cósmica

Arquetipos y sexualidad femenina

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“En el principio Eurínome, la Diosa de todas las cosas, surgió desnuda del Caos, pero no encontró nada sólido en que apoyar los pies y, a causa de ello, separó el mar del firmamento y danzó solitaria sobre sus olas en dirección sur, y el viento Norte llamado también Bóreas, puesto en movimiento tras ella, le sugirió que sería un buen instrumento para iniciar una obra Creadora. Eurínome se dio entonces la vuelta y se apoderó de aquél y lo frotó entre sus manos hasta que dio origen a la enorme serpiente Ofión.


 

A continuación la diosa, que tenía frío, bailó para calentarse cada vez más agitadamente, despertando el deseo carnal en Ofión, quien sin pensarlo tres veces se enroscó el cuerpo de Eurínome y la poseyó con lujurioso deleite. Así fue como Eurínome quedó encinta. Después se transformó en paloma y se posó sobre las olas y a su debido tiempo puso el Huevo Universal. A petición suya Ofión se enroscó siete veces alrededor del huevo hasta que se empolló y dividió en dos. De él salieron todos los seres y elementos que componen el Cosmos: el sol, la luna, las estrellas, la tierra con sus montañas, ríos, mares y lagos, sus árboles, hierbas y criaturas vivientes…”

 


Mito griego de la Creación


La danza, la sexualidad, el Eros y el Gozo como motores de la creación. 

El mito de Eurínome difiere mucho de la historia bíblica del Génesis, un dios que desde la nada crea a través del verbo, del Logos, esta es una creación imperfecta y separada de su creador. Eva, la mujer, es creada a partir de una costilla de Adán, el motivo de la perdida de la condición humana y del dolor en el mundo. La serpiente es vista como símbolo de la perversión y el mal, compartiendo el mismo destino de la mujer. En las antiguas culturas neolíticas, la serpiente fue símbolo de vida asociada a la poderosa energía de la tierra, sexualidad y conocimiento profundo de lo cíclico.


Para el yoga tántrico, la energía kundalini, la serpiente, está enroscada y dormida en el chakra raíz, al despertar esta energía todos los demás centros de energía o chakras se iluminan y vivifican, siendo este el camino para encontrar la iluminación.

 

 


Un antiguo mito gnóstico nos habla de la serpiente como “El sabio instructor”, y también como el adversario que se opone al dios creador que intenta mantener el conocimiento apartado de Adán y Eva. El conocimiento que este dios intenta apartar del ser humano no es el intelectual, sino el del corazón y la vida. Siguiendo este mito, cuando la serpiente dice a Eva “come y seréis como dioses”, la instruye en la sabiduría de la relación, porque después de haber comido y de “haber dado a comer del fruto” a Adán se conocieron de forma distinta a como se conocían antes y eso les dio la capacidad de procrear. Obtienen el poder de la generación; Eva es en realidad la iniciadora de Adán, y su “atrevimiento” les permite salir de la inconciencia, creciendo en sabiduría.


En la Grecia pre-olímpica las mujeres se reunían en el mes de la siembra para el ritual de las Tesmoforias. En este ritual celebran y potencian la fertilidad de la tierra y sus lazos con ella y entre sí mismas. El poder de la tierra es encarnado por las serpientes.


Lilith

Un arquetipo vinculado a la sexualidad femenina, es la figura de Lilith. Aparece en algunos textos como la primera mujer de Adán, que abandona a este porque se niega a hacer siempre el amor debajo del hombre. En textos hebreos aparece posteriormente como una demonia, que hace impotentes a los hombres o les roba el semen durante el sueño. Lilith es la primera mujer rebelde, caracterizada por una poderosa energía no sometida al dominio patriarcal.


Todas las historias referidas a Lilith resaltan su libertad de movimiento, en una época en que las mujeres tenían cada vez más restringida su autonomía mientras el patriarcado se establecía, con más fuerza.

Marija Gimbutas, la arqueóloga experta en las culturas pre-patriarcales de la Vieja Europa, dice que Lilith desciende de la Antigua Diosa pájaro neolítica, más tarde demonizada por los nuevos pobladores. De hecho, terracotas babilonias la presentan bella, con los pies alados, un tocado con dos cuernos y un cetro en la mano, rodeada de bestias salvajes. Es representada con los atributos de la Señora de las Bestias, que gobierna la noche, pero asumida como una divinidad, y no como demonia. 


En el Talmud aparece como la primera esposa de Adán, aunque se dice que no eran felices, puesto que ella no quería permanecer debajo de él en el coito siendo los dos iguales; Adán insiste en ello, y Lilith le abandona, escapando al Mar Rojo, lugar de demonios, donde se dice que ella se dedicó a la promiscuidad desatada. Aunque procrea demonios, también se la presenta como estéril y se dice que “sus pechos no dan leche”. Lilith representa la unidad con las fuerzas de la naturaleza, la independencia y la negativa a someterse a la autoridad masculina. Fuertemente vinculada a la energía femenina primordial que prevalece en las culturas neolíticas y que fue suprimida de las mujeres y de la cultura por el patriarcado. Es la “Mujer Salvaje” de Clarissa Pinkola Estes.

Lilith… ¿y Eva?

Eva y Lilith, en principio, representan el mismo arquetipo, sin embargo, esta figura ha sido separada, condenando a Lilith a vivir en la sombra. Mientras Eva representa la esposa y madre protectora que se adapta al hombre y a vivir bajo su dominio, Lilith muestra nuestro anulado instinto, la búsqueda de la satisfacción sexual propia y cuya finalidad no es la maternidad. Eva está ligada a la primera parte del ciclo lunar, creación y procreación; Lilith a la luna menguante y la menstruación, que de forma simbólica representa la muerte del niño potencial, del óvulo no fertilizado. Quizás, ha llegado el momento de integrar ambas energías y hacer un lugar de honor a Lilith en nuestras vidas. Algunas autoras identifican dos tipos de energías, Eva la energía del útero que nutre y acoge y Lilith la del útero que expulsa; en el embarazo estaría presente la primera y en el parto es necesaria la “presencia de Lilith”. En nuestra vida necesitamos de las dos, pero tenemos muchas dificultades en encarnar la de Lilith, es importante aprender a nutrirnos a nosotras mismas.


Diosas del amor y sexualidad


Una figura arquetípica central para la sexualidad femenina es la de la Diosa del Amor y la Sexualidad,llamada de diferentes formas: Inanna, Isthar, Afrodita, Astarté (la del útero). El deseo es considerado sagrado y es inspirado por estas diosas tanto entre humanos como entre animales. Estas diosas manifiestan su deseo de manera activa. Un antiguo himno Isthar recita: “Yo devuelvo el macho a la hembra, yo soy la que embellece el macho para la hembra, yo soy la que embellece la hembra para el macho”.

Una característica de estas diosas es su virginidad, entendida como integridad, ya que a la vez tienen amantes, pero sin ser definidas por su relación con el varón.

 

 


No aparecen como esposas de un dios, sino que ellas son las diosas por derecho propio ligadas a un hijo-amante que es sacrificado para volver a resucitar de nuevo cada primavera, simbolizando los ciclos de la vida vegetal y su paralelismo con la vida-muerte de los seres humanos. 


Toda la mitología que rodea a estas diosas y sus amantes es muy interesante a nivel simbólico y está ligada a la transformación y los procesos de muerte-renacimiento. Jean Sinoda Bolen considera a Afrodita como una diosa alquímica de gran valor en los procesos de maduración psicológica a partir de nuestra capacidad de relacionarnos de manera profunda con otro ser humano y también a través de la creatividad.

Ligado a los cultos en los templos a las diosas del amor aparecen las llamadas “Prostitutas sagradas”, aunque el nombre no es muy afortunado, ya que no tiene que ver con la prostitución tal y como hoy la conocemos. Las mujeres se ofrecían como parte de un acto en honor a la diosa en el contexto de rituales, danzas extáticas, haciendo el amor con extranjeros que llegaban a la ciudad. En ese momento, de alguna forma, las mujeres personificaban a la diosa. Los rituales seguramente tendrían similitud con los rituales tántricos.

Al parecer, estos rituales se remontaban al neolítico, donde se celebraba el matrimonio sagrado, que reconocía la sexualidad como el poder de regeneración necesario para propiciar la fertilidad y el bienestar de la comunidad. En determinadas épocas del año, los humanos hacían el amor sobre los campos, para apoyar el crecimiento de las plantas. Lo humano y la naturaleza están estrechamente comunicados, y el estado del mundo tiene que ver con el estado de las relaciones. Estas sociedades eran bastante igualitarias y parece ser que bastante pacíficas. La opresión de las mujeres, la represión de la sexualidad femenina y la explotación de la naturaleza son procesos que se dan simultáneamente durante la paulatina instauración del patriarcado. La materia es considerada impura, el cuerpo se va separando del espíritu...


Ha llegado el momento de dar un salto evolutivo. El matrimonio sagrado simboliza “la unión de los opuestos, es el llegar juntos y con un status igual, de los principios femeninos y masculino, la conjunción del consciente y el inconsciente, del espíritu y la materia”, Jung describe este proceso como “la terrenalidad del espíritu y la espiritualidad de la materia, la unión de los opuestos y la reconciliación de lo dividido”.

BIBLIOGRAFIA

 

 


- Mujeres que corren con los lobos. Clarissa Pinkola Estes.

 

- La luna Roja. Miranda Gray.

- Las Diosas de cada mujer. Jean Sinoda Bolen. Ed. Kairós

- La prostituta sagrada. Nancy Qualls-Corbet. Ed.Obelisco

- Los frutos de la virginidad. Marion Woodman. Ed. Luciérnaga

- Adicción a la perfección .Marion Woodman. Ed. Luciérnaga

- Danzando entre llamas. Marion Woodman. Ed. Luciérnaga

- Ser mujer. Varias autoras. Ed.Kairós

Fuente: Laura Juarros, Revista Frida, 2006.