Manual Instrucción Cósmica

El mundo Crístico hacia el cual avanzamos

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El mundo Crístico hacia el cual avanzamos todos los encarnados físicamente en este planeta, no puede ser diseñado ni construido por ningún ego de cualquier nivel evolutivo.

 

 

Joan-J. Giralt

El contendido de este nuevo mundo, como mínimo ha de ser generado y proyectado desde la quinta dimensión. Ello ya se lleva produciendo desde hace unos años en proyectos puntuales donde se hace realidad la divergencia entre las limitaciones naturales de los egos instalados en tercera y cuarta dimensión y los designios de Dios, de la Vida, de todo el nivel Crístico, que algunos de nosotros pueden percibir sin adulterar. 

A lo largo de este año 2011 los habitantes de este planeta viviremos cada uno de manera muy especial, nuestra propia definición hacia las dualidades hasta hoy barajadas en todos los conceptos que forman parte de nuestra vida, tanto particular como colectiva. Ello nos comportará un año de ordenar y limpiar nuestro propio interior y a la vez se reflejará en nuestros entornos particulares, las propias escalas de valores por las que nos movemos cada uno vivirán su particular transformación.


Ello nos llevará irremediablemente a que en nuestra propia vida se produzcan muchos cambios, cambios que reflejarán más nítidamente nuestra más auténtica realidad. Los velos con los que hayamos disimulado hasta entonces nuestras falsedades normalizadas, seguirán cayendo de forma progresiva hasta su más completa abolición, lo cual nos llevará a poder percibirnos y a mostrar abiertamente de manera absolutamente desnuda y natural, nuestra propia realidad personal.

En el mundo de Luz hacia el cual avanzamos, no pueden existir densidades ni opacidades, la Luz ha de impregnarlo todo, y todo(s) ha/hemos de irradiar su/nuestra propia luz.

Esto nos evidencia algo inalterable para cada uno de nosotros: aquí, en este mundo ya no habrá lugar para iluminados, ni menos para los que forman parte en cualquier medida de la Oscuridad, sólo podrán vivir en él aquellos seres que sean Luz en sí mismos, aquellos que seamos Amor en nosotros mismos, aquellos de nosotros que seamos aquí auténticamente los que en verdad somos dentro del Nivel Crístico, dentro de la Vida y dentro de Dios. Que lo seamos plenamente conscientes y a la vez también coherentes en nuestra cotidianidad particular y colectiva.

Todo ello pasa por nuestro compromiso vivo hacia la razón natural que nos llevó a nacer aquí en esta vida. Los designios de Dios hacia cada uno de nosotros, son los mismos designios que aceptamos plenamente cada uno al nacer aquí. No importa si son muchos los que no tengan consciencia de ello, la realidad es que todos lo llevamos dentro de nosotros mismos, por lo menos en nuestro propio subconsciente.

A la hora de emprender nuestro particular reciclaje este año, sería muy aconsejable abrir nuestra conciencia a este aspecto puntual de “Nuestra razón natural de vida”, ya que sin ello presente y vivo en nuestro propio consciente, nuestra vida particular sólo será la obra de un ego cualquiera, y ello nos sitúa sin lugar a dudas, al margen de la Vida, al margen de Dios y por consecuencia, al margen de su Voluntad.

Durante el año 2011 se acentuará la transformación de muchos aspectos que actualmente forman parte de nuestra vida particular, nuestro potencial humano se transformará, nuestras relaciones interpersonales se transformarán, nuestras relaciones sentimentales se transformarán, nuestras actividades profesionales se transformarán, nuestros hábitos y preferencias se transformarán, nuestras escalas de valores se transformarán, nuestra alimentación se transformará, nuestros propios compromisos personales y colectivos se transformarán, nuestra propia percepción de la realidad seguirá transformándose hasta que sea totalmente irreconocible para todos aquellos que se nieguen a fluir y a vivir su transformación personal. Nuestro propio egoísmo de hasta hoy se transformará en puro Amor universal, en Amor Crístico y ello conllevará la transformación de algo muy especial hasta hoy para nosotros, nuestras relaciones sentimentales, nuestras relaciones interpersonales, nuestros núcleos particulares e infinidad de otros aspectos que han estado vitales a lo largo de nuestras etapas de hasta hoy.

Nuestros compromisos particulares entre nosotros, se transformarán en compromisos universales e incluso cósmicos, incluso aquellos otros eres que hayamos engendrado o parido no tendremos mayor compromiso hacia ellos que el que también tendremos hacia aquellos otros que no conocemos.

El UNO ha de estar vivo en nosotros de manera natural, ha de permanecer vivo en nuestra cotidianidad y dentro del UNO nos tenemos que sentir estar y formar parte de manera rotunda y palpable.

Al mundo Crístico hacia el cual avanzamos todos los encarnados físicamente en este planeta, le daremos vida todos los que seamos Crísticos o avancemos con plena conciencia para llegar a serlo tarde o temprano. Todos aquellos que por decisión propia y personal alineemos nuestra existencia a nuestra propia “razón natural de esta vida física. El Amor Crístico es la fuerza y la energía que nos mueve cada uno, y el que todos, absolutamente todos, deberemos generar e irradiar desde nosotros mismos.

La realidad de hoy en día nos está mostrando la plena complicidad viva con nosotros, por parte de los planos o niveles superiores. El Plan Divino sigue su rumbo previsto, sólo hace falta que nuestra voluntad particular acepte y se comprometa de nuevo vivamente a entrar a formar parte de este Plan. Dicho compromiso particular siempre incluye nuestro constante y progresivo despertar evolutivo, el cual no puede contemplar en ningún caso, el estancamiento y la petrificación que hayamos alimentado a lo largo de nuestras vidas hasta hoy. A ello debemos sumar nuestro máximo desarrollo de la capacidad de nuestro cuarto generador o chakra, el cual ha de facilitarnos toda la energía que cada uno seamos capaces de generar y canalizar.

Nuestra conexión con los planos superiores ha de ser viva e individual, sin ella no podemos sentirnos plenamente integrados dentro la Unicidad existente de manera natural dentro de la Vida, dentro del Nivel Crístico y dentro del Dios.


Si cada uno de nosotros empleamos este año en todo esto, seguro que habremos hecho un paso de gigante hacia nuestro objetivo común y colectivo. Dios nos bendice a cada uno con su presencia en nosotros mismos, que vivamos o no dichas bendiciones, depende únicamente de nuestro propio compromiso.