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LUIS SIRET: EL MAESTRO

 

 

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EL "MAESTRO" SIRET

 

El "padre" de la arqueología en el sudeste español. Cincuenta años dedicados a la investigación en los yacimientos prehistóricos de la provincia almeriense.

 

 

Nacido en Bélgica el 26 de agosto de 1.869, hijo de Adolfo Siret, un alto funcionario también aficionado a la historia del arte y la arqueología, ambiente cultural familiar que influirá en su vocación futura. Con el tiempo Siret se convirtió en una figura importantísima de la arqueología de finales del siglo XIX y primer tercio de nuestro siglo.

 

Su hermano Enrique obtiene en 1878 el título de Ingeniero por la Escuela Católica de Lovaina y marcha a finales de ese mismo año a Sierra Almagrera (Almería) para dirigir el desagüe del Jaroso. Poco después obtiene el proyecto de traída de agua potable a Cuevas de Almanzora (Almería) con su amigo Antonio Petre, que vuelve definitivamente a Bélgica en 1881 tras casarse.

 

Es una inmejorable oportunidad para llamar a su hermano Luís. Este era recién titulado, animándole además con la evidencia de puntas de flechas y restos prehistóricos. Fue contratado en 1.880 por la Compañía Minera de Sierra Almagrera, por lo que se instaló junto con su hermano Enrique en Cuevas de Almanzora. Desde ese momento la unión de trabajo ingenieril y vocación arqueológica será permanente, realizando excavaciones arqueológicas metódicas en Campos, Tres Cabezas y Fuente Alamo, ayudándoles el obrero Pedro Flores.

En 1883 tomaron contacto con los grandes yacimientos argáricos de la zona de Antas, El Argar, Lugarico Viejo o Fuente Bermeja, que les proporcionaron más de mil tumbas, ricos ajuares y pruebas de la metalurgia local, base de su clave publicación “Las primeras Edades del Metal en el Sudeste de España” (1888), el primer estudio importante de la prehistoria española. Desde 1890 comienza a excavar en Villaricos y Los Millares. En 1891 casa en Bélgica, pero retorna en 1893 a España para instalarse en Águilas (Murcia).

Sin embargo su activo trabajo para el nuevo desagüe de Sierra Almagrera en El Arteal y para las minas de Herrerías le obligan a instalarse en Febrero de 1894 en Herrerías. Su mujer Magdalena Belpaire muere en 1895 por efectos de parto con 28 años, dejándole viudo a los 35 años con dos hijos pequeños. Permanece en Herrerías a pesar de los ruegos de la familia de retornar a Bélgica.

Desde 1897 trabaja por su cuenta en la construcción del ferrocarril minero de tracción animal en Herrerías a Villaricos y en 1900 funda en París la Sociedad Minera de Almagrera, que tendrá un auge extraordinario hasta la Primera Guerra Mundial. El distrito de Herrerías se ha convertido en una auténtica ciudad industrial proporcionando trabajo a miles de personas durante 40 años y que dispone de comercios, escuela, hospital, farmacia, iglesia, talleres, casino para los obreros...

Pero desde 1903 también ha realizado varios descubrimientos arqueológicos: la primera inscripción fenicia española, descubierta en Villaricos; las excavaciones de la cueva de la Zájara, el poblado de Almizaraque, la necrópolis de Villaricos... Los objetos se acumulan en la casa museo de Luis Siret en Herrerías y publica una decena de artículos en revistas especializadas de Francia y Bélgica, y en 1913 otra monumental obra “Cuestiones de cronología y etnografía ibéricas Tomo I - Del fin del cuaternario al fin del bronce”.

El conflicto de la Primera Guerra Mundial origina que las minas se paralicen en Sierra Almagrera y los hornos no funcionen pues no hay abastecimiento de carbón y no se puede exportar el mineral. En 1920 se recupera la actividad, pero la explotación es cada vez más onerosa y el mineral se agota, mientras las compañías extranjeras comienzan a trasladarse a los criaderos norteafricanos más rentables. En 1926 abandonará la explotación de Herrerías.

Su actividad máxima y más rentable arqueológicamente la desarrolló durante sus primeros siete años de estancia en Cuevas, con la excavación y estudio de dos docenas de yacimientos que han servido de base para el estudio de la secuencia prehistórica comprendida desde el Paleolítico hasta los inicios de la Edad del Metal.

 

Con la muerte de su hermano Enrique en 1.905, se observa cierto cambio en su actividad arqueológica, buscando colaboradores como Pedro Flores, natural de Antas que aparte de ser su capataz fue su hombre de confianza y autor material de muchas de las excavaciones, entre ellas las de yacimientos tan importantes como Villaricos y Almizaraque (excavados sistemáticamente en 1.905) y la necrópolis y el poblado de Los Millares (iniciados en 1.892).

 

Otros colaboradores de Luís Siret fueron los almerienses Juan Cuadrado, natural de Vera, y que participó en las excavaciones de Almizaraque en 1.931 y Federico de Motos nacido en Vélez Blanco. Ambos además de discípulos suyos, constituían unos de sus más íntimos amigos.

 

Su última publicación será “Los primeros celtas en España” (1932), aunque saldrá a la luz tras su muerte el 7 de Junio de 1934 en su casa de Herrerías víctima de la pulmonía, siendo enterrado en Águilas junto a su esposa.

 

Un año antes había donado su colección de materiales y demás documentos obtenidos en las diferentes excavaciones que protagonizó, al Estado Español, firmándose un Decreto de 28 de marzo de 1.934 por el que se creaba el Museo Arqueológico Provincial de Almería, donde deberían conservarse los ejemplares duplicados de dicha colección.

 

Gracias a sus trabajos Almería fue pronto conocida en toda la bibliografía internacional ya que como el mismo comentaba: "…A la provincia de Almería sólo le faltaba un techo para ser un inmenso e insuperable museo de prehistoria ".

 

 

 

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