Bebé a bordo

Tengo el inmenso placer de anunciar el nacimiento de mi última creación: el libro “Alquimia Genética, Abriendo las Puertas del Universo Interior”. En él he volcado muchos años de investigación y un buen ramillete de extraordinarias vivencias. Historias protagonizadas por personas que me hicieron el honor de poder penetrar en sus almas y en las minas de su inconsciente para extraer los tesoros que guardaban a buen recaudo, alejados de las miradas profanas. Historias profundas, entrañables, emocionantes, divertidas incluso, humanas y divinas, que a nadie dejarán indiferente.

 

Por Soleika Llop

http://abriendoconciencia.blogspot.com.es/2012/08/bebe-bordo.html

 

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El texto está salpicado de pinceladas de humor, que para mí es un ingrediente esencial en el camino de la búsqueda interior. Si miramos las cosas con la suficiente perspectiva, es fácil coronar nuestras vivencias humanas con una inmensa carcajada. Al menos, así es como lo siento y como lo vivo, y así lo transmito. Estudié Ciencias Políticas en Paris porque de pequeña había soñado con ser diplomática pero pronto descubrí que lo que realmente me interesaba era intermediar, no entre países, sino entre pueblos celulares, o entre las distintas dimensiones del multiverso humano.

Precisamente esa es una de las funciones de la Alquimia Genética (A.G.), ayudar al ser a descubrir que no está solo, que tiene múltiples réplicas de sí mismo. Si, ya sé, cuesta creer en ello cuando estamos enfrascados en la tercera dimensión pero si nos quitamos las anteojeras y empezamos a abrir de par en par los ventanales de la percepción, descubrimos que esos otros yoes están a la distancia de un pensamiento. Descubrimos que muchas veces, cuando pronunciamos “Eureka” es porque ellos nos han soplado al oído alguna genialidad. Y lo curioso y apasionante a la vez es apercibirse de que es posible “descargarse” todos estos programas con la idea de enriquecer nuestro presente.

Por ejemplo, varias personas que han trabajado con la A.G. han conectado con Yoes suyos que tenían pronunciadas dotes para la comunicación, después de haberse “descargado” sus programas, es decir, de haber realizado una transfusión cuántica de información a través de la genética de onda, esas personas empezaron a escribir hermosos cuentos y relatos, cuando anteriormente nunca habían descubierto en ellas esa facultad. Lo mismo puede hacerse con cualquier facultad artística o habilidad práctica o sutil.

Sin ir más lejos, uno de mis yoes –que sigue con el hocico metido en cuestiones políticas- me sopló hace poco que no sería mala idea redactar una declaración de derechos humanos de la quinta dimensión, hacia la que nos dirigimos a pasos agigantados. No pensemos en ella como un lugar al que hay que acceder sino más bien como una frecuencia que todos estamos llamados a alcanzar. ¿Cuáles podrían ser nuestros derechos como miembros del club de la 5D? Ahí van unos cuantos, sólo para hacer boca, que cada uno aporte su granito para completar esa propuesta. Podremos por ejemplo disponer de los servicios de:

– El RAC: Rápida Acción Cósmica: muy útil en caso de avería de nuestro “vehículo” o de que se presente cualquier problema o necesidad. Seremos atendidos de forma inmediata por un equipo angélico – o incluso arcangélico – de probada eficiencia. Un equipo especializado en crear sincronicidades, que son bromas cósmicas, los ángeles también tienen su particular “club del chiste”, sólo que suelen ser muy elegantes, nada chabacanos. Quizás no estaría de más recordar que los ángeles somos nosotros en dimensiones mucho más implosionadas.

– Un buscador capaz de localizar en la red cósmica de forma instantánea todo lo que está al otro lado del hilo que tenemos en la mano. Imaginemos por ejemplo que tengo un proyecto estupendo; desde el momento en que he pensado en él y lo he ideado, he generado el hecho de que aparezca una persona o entidad –al otro lado del hilo- susceptible de facilitar su realización. Trátese de un proyecto de relaciones personales o de tipo social o profesional.

– Teletransporte cuántico a cualquier dimensión o plano de conciencia, para conectar con nuestros hermanos exobiológicos. Este servicio incluye asimismo la posibilidad de viajar en el tiempo, hacia delante o hacia atrás con la intención de descodificar/recodificar vivencias pasadas. O de invitar a un té a un yo probable que está pululando por nuestro futuro para que nos cuente sus cuitas o nos enseñe cómo ser más felices, o como acceder al nirvana. También va incluido en el pack un google map celestial desprovisto de censuras o de limitaciones, podemos utilizarlo para ver en tiempo real todo cuanto está ocurriendo en cualquier punto de la galaxia, o incluso más allá.

– Instalación de un clon cuántico, que además de un amigo capaz de contestar a cualquier pregunta, actúa a modo de servicio de traducción simultánea de cualquier cosa que soñemos, de cualquier anécdota, sincronicidad o situación que se presente. El clon cuántico ha de ser activado por un terapeuta (es una práctica común en la Alquimia Genética) es como una proyección de sí mismo en otra persona. El clon posee todas las cualidades del terapeuta, tiene por tanto una función sanadora. Puede resultar de mucha utilidad hasta que uno despierta su propio clon cuántico.

Esta “Declaración” es sólo un esbozo, sirva como punto de partida, pero conviene no olvidar que el carburante requerido para que esta maquinaria cuántica funcione a pleno rendimiento es el amor, el espíritu de servicio y de entrega. Es el combustible del corazón, que está formado por partículas de alegría, átomos de espontaneidad, quantos de inocencia, bosones de pureza, fermiones de frescura, fotones de candidez, quarks de sinceridad, protones de humildad, ausencia de condicionamientos, barreras y creencias, como no sea creer que todo es posible, vivir en el ahora. Si, lo habéis adivinado, esas son las cualidades del niño interior, al que tantas veces le hemos dicho :”Que te calles, deja hablar a los mayores, hablarás cuando los gallos pongan huevos etc..”

Los servicios mencionados parecen sacados de un Capítulo de Star Treck, pura ciencia ficción…a menos que los veamos con los ojos de un niño, o con la mirada del Adán Kadmón, ese ser primordial que fuimos un día y que fue diseñado en un principio para poder igualar a los dioses. El reencuentro con ese Yo primigenio es el reto que nos espera a la vuelta de la esquina, en ese tan cacareado 21.12.12.

La Alquimia Genética, una novedosa técnica de autoexploración

La AG es un lenguaje nuevo para comunicar con el cuerpo, para introducirse en el mundo celular e interactuar con él, con la intención de sanarlo, optimizar su rendimiento, rejuvenecerlo, regenerarlo si es preciso y transmutarlo. Pero es a la vez un lenguaje para comunicar con el alma y con el Yo cuántico. Estamos hablando de una técnica original, creativa e incluso a veces muy divertida que permite conectar con la maestría interior, viajar en el tiempo y conectar con otros planos de conciencia, pero con GPS y mapa de carreteras. La AG es lo más parecido a un sueño lúcido en el que la persona es totalmente consciente de lo que percibe. Un sueño entendido como un estado de pasividad y entrega a la parte más elevada del ser con la idea de que ésta puede imprimir en el psiconauta los signos que le ayudarán a entender por dónde ha de discurrir su camino y cómo responder a los dilemas que le plantea la vida.

Practicar la Alquimia es pasar de un estado de conciencia a otro más elevado, aporta las claves para saber transformar los viles metales -nuestras sombras: rabias, rencores, odios, emociones conflictivas, complejos, etc.- en oro puro, es decir en sabiduría. El fin último de la A.G. es conseguir una reunificación de todos los yoes, de todos los personajillos celulares ya que ello puede llevar a conquistar la conciencia láser, es decir la posibilidad de lograr de forma inmediata cualquier meta que nos tracemos, y de poder dar en el centro de la diana en cuanto disparemos la flecha de una intención cualquiera. Ayuda a crear nuevos hologramas y a reprogramar la existencia en el sentido de una mejora. Por ejemplo, podríamos proponernos moldear nuestra figura como si dispusiéramos de un programa interno de fotoshop para retocar las partes de nuestra anatomía que no nos acaban de convencer. Es posible hacerlo. Supongamos que decidimos hacernos un lifting o un tratamiento estético específico, su efectividad se verá corregida y aumentada si de forma paralela damos los mismos pasos dentro del mundo celular. Lo mismo ocurre con la gimnasia, puede hacerse por dentro y por fuera simultáneamente, los resultados pueden ser espectaculares.

En los albores de la Creación, y debido a determinadas necesidades evolutivas, nuestra frecuencia de acceso fue cerrada, de manera que no pudiéramos hacer girar el dial de nuestra propia radio. Uno de los objetivos de la A.G. es reabrir ese acceso a fin de poder transitar por nuevos caminos de consciencia. Otro de sus fines es ayudar a percibir la propia realidad desde una visión espectroscópica, percibiendo la conexión y el propósito en todas las cosas. Si captamos los fotogramas completos, podemos conectar con nuestra historia personal, a la vez que con la de todo el universo, y ello se consigue despejando los pasillos del Yo, y procediendo a una desidentificación con la realidad ilusoria.

La A.G. puede ser considerada como una práctica de espeleología cuántica que conduce a la cueva de los tesoros, a descubrir toda la riqueza interior que uno posee, y ello incluye facultades que habían caído en el pozo del olvido. Conduce al empoderamiento, a la conexión con la propia grandeza. Cuando uno ve el mundo desde la perspectiva de la A.G., lo percibe como una metáfora del universo interior. Por ejemplo, es sabido que en el centro de la Tierra, a unos cinco mil km de distancia de la corteza exterior, late un gran “corazón”, una bola incandescente que roza los 7000º C de temperatura, similar a la que se registra en el Sol, todos los movimientos de la Tierra dependen de ella. Cuando “estornuda”, esa bola de fuego lanza llamaradas y eyecta metales y piedras preciosas hacia la superficie: cuarzos, rubíes, esmeraldas, topacios, diamantes…a la par que desplaza las placas tectónicas, creando una nueva configuración de la superficie.

El ser humano, a imagen y semejanza del soporte físico que lo sostiene – Gaia- también posee un núcleo ígneo, un cuartel general o centro de operaciones del cual dependen todos los movimientos de dicho ser. Y ese núcleo también “estornuda” de vez en cuando lanzando potentes rayos a la periferia de la conciencia, esto es precisamente lo que está ocurriendo ahora mismo, y este proceso tendrá su punto culminante el 21.12.12. Esas eyecciones son las que nos han de permitir conquistar la personalidad diamantina, es decir un estado de gran pureza, transparencia y resistencia. Resistencia ante los embates de la vida, ante cualquier prueba. Y todo ello nos ayudará a crear una nueva configuración de la realidad, nuevos hologramas. Pues bien, ahí es donde entra en juego la A.G. ya que permite perforar las capas exteriores de nuestra “cebolla” cuántica para entrar en conexión con su corazón. Si tenemos en cuenta que la energía que se mueve en el núcleo de un átomo es como un millón de veces más potente que la que pulula por los electrones que giran alrededor, podremos evaluar los beneficios que se desprenden de un contacto con ese núcleo. Por ejemplo, poder disponer de un “cargador de pilas” inagotable y perpetuo.

Desde la atalaya de la A.G. es posible practicar el citomorfismo: pensar como una célula y saber cómo sienten y evolucionan esos cincuenta billones de ciudadanos cuánticos que pululan por nuestra geografía interior y que poseen cada uno sus rasgos distintivos, su idiosincrasia, sus costumbres y sus necesidades. En el marco de la A.G. también es posible hacer prácticas de epigenética (control sobre la genética), que es la posibilidad de que esos ciudadanos cooperen entre sí y se reprogramen con la idea de optimizar sus recursos y lograr que el ente que les da cobijo tenga una vida plena feliz.

Como dice el Dr. Bruce Lipton: “somos perfectamente capaces de controlar nuestra biología, siempre me había fascinado la idea de considerar las células como «humanos en miniatura» ya que ello permite comprender su fisiología y su comportamiento de forma más sencilla”. A mí me fascinó descubrir que sus trabajos y los míos eran paralelos en muchas áreas. Ya que la A.G. es una demostración práctica de las posibilidades que ofrece la epigenética. Lipton sigue diciendo: “no hay ni una función en nuestros cuerpos que no se exprese en las células individuales”, pues bien, desde la casuística que he podido desarrollar con la A.G. y abundando en esta idea, podríamos decir que no hay un solo pensamiento, una sola emoción y una sola intención que no se exprese en las células individuales.

Desarrollo de una sesión de AG

Una sesión de AG tiene una duración de dos horas en las que la persona, tras realizar unos ejercicios de relajación y de inducción, entra en conexión con su mundo celular. Todo ello le permite obtener un primer escáner de su situación física, emocional, mental y espiritual, lo cual es, al fin y al cabo, una misma cosa. Posteriormente, se realiza una serie de ejercicios de purificación personal y armonización familiar. Unas tres o cuatro sesiones pueden ser suficientes para empezar a obtener resultados concretos, siempre y cuando la persona se comprometa en su propia autoexploración. El paso siguiente consiste en conectar a la persona con su maestría interior. A través de este contacto, se puede obtener una información muy valiosa, así como respuestas a numerosas preguntas. La AG incrementa la habilidad para crear nuevas conexiones sinápticas, constituye una excelente prevención contra cualquier tipo de deterioro cognitivo. No se trata de algo milagroso ni de una panacea universal sino de una práctica en la que la persona ha de responsabilizarse de su propio proceso y descubrir su propio poder de sanación. Pero es ante todo un camino iniciático, quienes lo recorren en toda su amplitud, experimentan una extraordinaria apertura de conciencia, y despiertan su corazón crístico.

Talleres de AG

Otra forma de entrar en el proceso de la A.G consiste en asistir a los Talleres, éstos se dividen en tres niveles:

* Nivel 1, cuatro Talleres de dos horas de duración: SPA CUÁNTICO 1, 2, 3 y 4 en los que las personas podrán experimentar una profunda relajación, sanar la conciencia familiar y disfrutar de diversos ingenios etéricos, de probada eficacia, pertenecientes a la tecnología de la conciencia.

* Nivel 2, consta de cuatro Talleres de cuatro horas de duración, CONEXIÓN CON EL MUNDO CELULAR 1,2,3 Y 4, en los cuales es posible establecer con el mundo celular un intenso y profundo diálogo.

*Nivel 3, MAESTRÍA, doce Talleres de cuatro horas en los que se exploran las doce Capas del ADN sutil.

De momento el libro está disponible en la Web de la Editorial: http://istharlunasol.com/ A partir de mediados de Septiembre estará disponible en librerías. Están previstas presentaciones en varias ciudades españolas pero de momento sólo se ha fijado una fecha para Madrid: el 28 de septiembre en Ecocentro, a las 20:30.